Luces para el camino
Estamos desafiadas a dar a luz a una nueva creación:
donde se respeta y promueve la vida, Bendito sea Dios, cuyo amor es sin fin
donde se sanan e integran personas y países, Bendito sea Dios, cuyo amor es sin fin
donde las culturas son vivas
con su espíritu vibrante, Bendito sea Dios, cuyo amor es sin fin
donde se escucha
las voces de las personas sin voz, Bendito sea Dios, cuyo amor es sin fin
donde se restauran las relaciones, Bendito sea Dios, cuyo amor es sin fin
donde se comparten en comunidad
los dones de la gente, Bendito sea Dios, cuyo amor es sin fin
donde hay congruencia entre vida y fe. Bendito sea Dios, cuyo amor es sin fin
(Tomado de Aspectos centrales de nuestra espiritualidad, Hermanas Misioneras Médicas)