Conozca a nuestras hermanas

Mi experiencia en Arequipa en tiempo de Noviciado

Marzo-Agosto del 2009

Tenía mucha expectativa de llegar a la comunidad de hermanas en Arequipa. Desde un primer momento me sentí muy acogida. Fue fácil de adaptarme al clima, propio de las zonas alto andinas. Alcancé a disfrutar de algunas lluvias y de inesperados truenos y relámpagos que aparecieron después de 10 años. Los atardeceres (tan hermosos, espléndidos y bellos) y el cielo azul hacen una gran diferencia con Lima y Callao. La vida en Arequipa está muy marcada por celebraciones (fiesta de Virgen de Chapi, fiesta de las cruces, aniversario de la parroquia, aniversario de Arequipa…) donde la gente participa comunitariamente recogiendo las costumbres de los pueblos de procedencia (en Arequipa hay muchos emigrantes de Puno y Cuzco). En Arequipa percibí mayor participación ciudadana en lo político y en lo social, es gente muy identificada con su pertenencia a la región sur del país.

La misión en Tisco

Después de dos meses de estar en Arequipa me trasladé a Tisco, uno de los tantos pueblitos del Valle del Colca sobre los 3,800 msnm, tal vez más. Sus pobladores son familias de pastores dedicados a la crianza de alpacas y ovejas para el comercio. Otros animales como el caballo y el burro son para desplazarse o como carga. Es difícil para los hij@s de estas familias hacer un camino diario de 5 ó 6 horas  al día para asistir a la escuela. El internado donde viven niños y jóvenes les da la oportunidad de realizar los estudios, sin necesidad de tener que desplazarse. Viven allí todo el año y regresan a sus estancias (lugar donde viven las familias para la crianza de su ganado, están a campo abierto y en lugares muy distantes las unas de las otras) cada fin de mes durante dos o tres días. El internado se mantiene con inversiones extranjeras y los padres dan una colaboración anual voluntaria que puede ser en alimentos, materiales de mantenimiento u otro para el sostenimiento del internado.

Durante mi misión en Tisco compartí la vida en el internado. Fue bonito apoyar las tareas escolares de los niños y jóvenes, compartir momentos con ellos, escuchar sus inquietudes, conversar en los descansos y durante los desayunos y comidas, conocer sus costumbres. En pocas oportunidades visité las casas del pueblo, una de ellas con Alejandro, un misionero de Callalli. Fue interesante tomar contacto con sus costumbres. Las mujeres se sientan sobre pieles en el suelo, las sillas las ocupan los varones. Pero mujeres tienen un espacio para hablar y más si son las abuelas. Las mujeres dependen del varón pero en las estancias ellas trabajan tanto como los varones. Ellas visten con largos y coloridos vestidos. Esto me animó a otras salidas y así pude encontrar a otras personas y conversar un poco. Algo muy bueno fue la acogida de los y las niñas y de los adolescentes. Jóvenes como Godo, Rosa, Judith, Analí y otros con quienes pudimos dialogar y conocernos más.  El compartir la vida con ellos/as fue de gran riqueza. La experiencia en Tisco me ayudó a tejer algunos otros hilos de mi identidad cultura y mi capacidad para adecuarme a otras condiciones geográficas. Aprendí que entrar en una cultura diferente toma su tiempo y que esto nos hace encontrar modos de acercarnos a ella y a sus gentes. El olor a ganado de ovejas y alpacas y al fogón de leña es ahora más familiar en mi experiencia. El paisaje y la geografía natural me invitaron a salir al desierto del campo para estar a solas con Dios o para encontrarlo en medio de la gente. También en Tisco viví muy cercanamente y a la distancia la tristeza de mi tía muy enferma, la que después falleció. 

Otras interesantes misiones

Al regresar de Tisco al Porvenir, en Alto Misti donde viven nuestras hermanas, participé de otras misiones también muy significativas. Acompañe a Hna. Cathy en su misión con el reforzamiento escolar en Galaxia, uno de los pueblitos al pie del Misti. Los niños tienen mucha necesidad de ser acompañados y estimulados en sus tareas. La falta de presencia de los padres y madres por el trabajo es muy frecuente en los hogares en horas cuando los niños requieren ser apoyados en sus tareas. Otra interesante misión fue en el colegio P. Eloy Arribas Lázaro (parroquial) se encuentra ubicado en Tomasa, uno de los pueblos del Porvenir en Miraflores. La misión consistió en trabajar talleres de Comprensión de Lectura con los grados de primaria y un aula de inicial (5 años). Fue una experiencia muy rica e interesante. Los alumnos/as manifestaron que las lecturas le gustaron y los ejercicios también. En el aula de quinto grado hubo un progreso notorio en el avance en sus niveles de comprensión de lectura. Podía darme cuenta que la continuidad de los ejercicios logran buenos resultados cuando el grupo está realmente involucrado en los desafíos que se les presentan. El trabajo lo realicé conjuntamente con la profesora. Fue una experiencia con muchos desafíos y aprendizajes desde mi vocación docente y me dio alegría haberla tenido.  

Mi experiencia en la comunidad con las hermanas

Me bonito convivir con las hermanas en Arequipa y conocer sus distintas misiones. En algunas me involucré menos como en COFA, la Posta Médica, la Cuna Anna Dengel, la Pastoral Universitaria. En la casa durante los desayunos y las noches tuvimos tiempo de compartir, conversar o entretenernos juntas. Nuestras hermanas en Arequipa comparten muy de cerca la misión unas de otras porque sus misiones están próximas y alrededor de la vida de parroquia lo que permite que tengan amistades y actividades comunes. Me gustó participar de las amistades que nuestras hermanas tienen en Arequipa. Me sentí muy acogida en la vida comunitaria con momentos para tomar decisiones con acuerdos y desacuerdos que ayudan a fortalecer el sentido de la comunidad en lo cotidiano. Aprendí la convivencia con hermanas mayores lo que fue una riqueza. Con Marisol tuvimos oportunidad de salir juntas y conocernos más. En general mi experiencia en Arequipa fue de mucha riqueza, desafíos y apertura a nuevos aprendizajes. Agradezco mucho a Dios, a mis hermanitas de Arequipa y de Lima y a todas las personas que hicieron posible estar aquí en esta blanca ciudad de maravillosos y espléndidos atardeceres.

Tomasa Martinez Flores

Callao, 11 de Junio del 2010

 

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